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lunes, 22 de noviembre de 2010

EL FRACASO ESCOLAR Y LA FAMILA

Silvina Mosquera Logopeda y Psicoanalista

Cuando se habla de problemas con el aprendizaje, se adjudica toda la responsabilidad del fracaso escolar al niño, sin detenerse a mirar desde una perspectiva más amplia todos los elementos que intervienen en una relación enseñanza-aprendizaje, ya que para generar un fracaso es necesario que confluyan múltiples factores.

Tales dificultades de aprendizaje se manifiestan como una incapacidad del niño para apropiarse de los conocimientos que la escuela quiere impartir o comunicarle.

Si aprender es un proceso por el cual el sujeto en interacción con el medio que lo rodea incorpora información suministrada por éste según sus necesidades e intereses, las elabora con su herramientas cognitivas, modifica sus conductas y realiza transformaciones en el ámbito que le rodea, debemos pensar que a su vez se enfrenta con contradicciones que le plantearán conflictos, que lo llevarán a realizar actividades o buscar mecanismos para resolverlos, usará lo que ha adquirido y descubrirá e intentará nuevos recursos, rectificando sus errores.

Todo éste proceso está determinado por las condiciones del contexto en el que se desarrolla el niño: su familia, el medio social, el tiempo histórico, la escuela, y la capacidad de tolerar la frustración.

Cuando la problemática familiar impide una fluida interacción en otros ámbitos, como puede ser el escolar, el niño tiene una gran dificultad para centrarse en el estudio o en el seguimiento de las normas, y aprendizajes porque a su vez debe pre–ocuparse, de dificultades que tienen origen en el seno familiar, y que en muchos casos pertenecen al mundo de los adultos, especialmente sus padres.

La dinámica familiar en la que el niño se desarrolla, influirá en su desarrollo cognitivo, psíquico y físico desde el momento de su nacimiento, que estará marcado por las expectativas depositadas en ellos, por los padres.

El éxito académico depende de lo que ellos reciben desde antes de nacer. Es en los primeros años de vida en que se asientan las bases que le servirán para desarrollarse activamente en la vida. De esta manera los niños se enfrentan a los avatares de la vida preparados, para resolverlos.

Cabe remarcar que en el momento de adquisición de la lectura y la escritura el ambiente familiar juega un papel importante. Del buen desarrollo emocional del niño dependerá en gran parte la asimilación de la información y de los aprendizajes en general.

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